El reto de Lídia Castro Navàs (https://lidiacastronavas.wordpress.com/escribir-jugando/) se basa en una propuesta mensual recogida en su sección Escribir Jugando. Se trata de que los participantes escriban un microrrelato con un máximo de 100 palabras (sin contar el título) siguiendo las condiciones marcadas para el desafío de ese mes. Estas son dos, como requeridas, y una tercera susceptible de ser añadida a las anteriores si los duelistas narrativos se atreven a incluirla en su relato.
Para este mes de marzo, en el que he participado con El destino burlón, el resultado mostrado en la cara de un dado del juego Story Cubes nos ha indicado una de las dos palabras que deben formar parte de la historia y el contenido de una de las cartas del juego Dixit Daydreams (una expansión del juego Dixit) nos ha marcado la segunda, determinándose así las dos condiciones requeridas. En cuanto a la condición adicional, la tercera palabra a tener en cuenta, Lídia ha decidido que en la narración debe aparecer algo relacionado con un invento de su elección.
Así, la cara del dado ha desvelado un reloj analógico; y la carta muestra la imagen de un señor, tal vez algo entrado en años, sentado a la mesa bebiéndose una copa en lo que podría ser una taberna, tasca, bar o similar; tras él parece vislumbrarse lo que estaría evocando en ese instante: un deseo, un recuerdo o una futura certeza (montañas, nubes, un pajarillo posado en las alas de su sombrero…). Finalmente, la invención de la catapulta, ese artefacto de ingeniería utilizado en la antigüedad, tanto en los combates navales como en los asedios terrestres, ha sido la escogida para esta ocasión.
El destino se ríe de nosotros, nos hace creer que podemos escapar del complejo entramado de sus preconcepciones y termina frustrando nuestro intento de evadirlo… o tal vez no.
El destino burlón

Como a diario, consumía su pausa laboral en la cafetería, soñando despierto. El reloj indicaba que le quedaba poco para reincorporarse. Una brevedad; no, una exhalación; dejaría sus pensamientos aparcados. Sintiéndose viejo, hastiado, recordó…
Antaño, una vez, le sugirieron participar en un experimento: la catapulta temporal retroactiva. Retomaría su vida en un punto anterior, sin cometer los mismos errores; era experimental… no resultó.
Se vio incapaz de corregir sus acciones pasadas; todo salía igual, algo no le dejaba. Solo revivió un calco de su propia existencia.
Las manecillas marcaron el fin de su descanso. Sueños inacabados. Todo seguía igual.
Hola Daniel, muy buen aporte al reto, volviendo hacía atrás en el tiempo, lo único que lograríamos sería cometer errores distintos o quizá ni eso.
Un saludo.
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Hola, Ángel.
Sí que es posible que sucediera así, y el intento de enmendar los errores del pasado nos sorprendiera de forma desagradable. Procuremos sacar el mejor partido de lo que ya tenemos. Seguro que hay algo bueno en lo que todavía no hemos reparado.
Muchas gracias por leerlo y por tu comentario.
Un saludo.
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Hola, Daniel! Muy buen trabajo con esa carapulta al pasado. Siempre me he preguntado qué pasaría si volviera atrás en el tiempo, si realmente existe el destino y nuestras almas pactaron todo antes de encarnar, entonces se repetiría todo. Como le ñasa a tu protagonista a quien has descrito muy bien según la imagen de la carta. Enhorabuena! Muchas gracias por tu aporte al desafío de este mes. Un abrazo.
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Muchas gracias, Lídia. Creo que todos hemos soñado despiertos alguna vez aprovechando una pausa en nuestra actividad diaria. Es otra forma de vivir al fin y al cabo.
Un abrazo.
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Si volviera atrás en el tiempo, sabiendo lo que sé hoy, posiblemente sí cambiaría un par de cosas.
Un abrazo 🤗
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Volver atrás sabiendo lo que sabemos hoy… es una propuesta tentadora. ¿De verdad podríamos? Es una incertidumbre
que contribuye a que nos sintamos más vivos. Tal vez algún día sea realizable.
Muchas gracias por tu apoyo.
Un abrazo.
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Yo no sé si es bueno volver atrás. Somos tan zoquetes que no aprendemos nada. Igual es mejor que el reloj siga hacia adelante y sigamos cometiendo los mismos errores una y otra vez.
Un beso.
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Tal vez el hecho de poder adquirir más vivencias con el día a día, nos ayude a que nuestros errores sean cada vez menos, o no tan graves. Prefiero
aspirar a ello aunque conseguirlo no sea fácil. De todas formas, mejor será no bajar la guardia.
Agradezco tú análisis que tendré presente para que mis errores sean menos flagrantes.
Un beso.
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Muy buena salida esta de la ciencia ficción y los viajes en el tiempo. Me encanta y es algo que siempre me ha fascinado. Dicen que firmamos un contrato antes de venir así que cambiar parece misión imposible ¿no?
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Tal parece pero, ¿y si las apariencias engañan? Quizás, aunque nosotros no lleguemos a verlo, lo puedan hacer las generaciones
posteriores.
De momento, procuremos mejorar para intentar llegar a ser más felices y seguro que nos sorprenderemos a nosotros mismos.
Comparto tu fascinación por los viajes en el tiempo. ¿Te imaginas que alguien sea capaz de hacerlo ya, y nosotros sin saberlo?
Muchas gracias por leerlo y comentarlo.
Un saludo.
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Pues al respecto he leído alguna experiencia. Todas secretas y por ello desconocidas.
Un saludo.
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¡Apasionante tema: los viajes en el tiempo, la modificación del pasado! Yo no descartaría que se llegase a realizar. O que se esté realizando ya, y nosotros aún no nos hayamos enterado. De todas formas, no creo que me gustara modificar nada. Lo pasado, pasado está con todas sus consecuencias. Aprender de lo vivido si me parece muy importante. ¿Pero cambiarlo? Y ¿con qué consecuencias? No creo que, como civilización, hayamos evolucionado lo suficiente para intentarlo.
Me gustó tu propuesta Daniel. Un saludo.
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Muchas gracias Marlen.
Sí que nos faltaría rodaje para poder llegar a intentarlo. Tal vez algún día… Mientras tanto, como tú bien sostienes, no dejemos de aprender de lo que hemos vivido. Seguro que muchas cosas valieron la pena.
Un saludo.
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